Las componentes de la selección española femenina visitan la redacción de Mundo Deportivo tras ganar su quinto título mundial en Iquique (Chile)

Aún no han llegado a un acuerdo para ponerse un nombre que las identifique, como las ‘guerreras’ o las ‘redsticks’, pero las campeonas del mundo de hockey sobre patines han visitado este jueves Mundo Deportivo con el trofeo conquistado en Iquique (Chile), el quinto de la historia tras los que ganaron en 1994, 1996, 2000 y 2008. Alejandro Domínguez, el seleccionador; Teresa Bernadas, mejor portera del campeonato; Anna Casarramona, Berta Busquets y Maria Díez, la mujer que marcó el gol de oro en la prórroga que le dio el título a España en la final contra Portugal, han explicado la experiencia vivida en tierras sudamericanas.

“Estas chicas son de otro planeta”, bromeaba el seleccionador, Alejandro Domínguez, en alusión al enorme mérito de haber ganado un trofeo muy disputado y ante potencias como Argentina, Portugal, Italia o la anfitriona Chile, teniendo en cuenta además que la mayoría de sus integrantes jugaban en sus inicios en equipos de chicos porque no había conjuntos femeninos de base. “Cuando yo comencé a jugar a hockey en Manlleu era la única niña de todo el club y ahora ya hay media docena de equipos femeninos. Jugaba en un equipo mixto y con 13 o 14 años ya lo hacía con las seniors”, asegura Casarramona, que con 22 años ya lleva cuatro Mundiales disputados. Los tiempos han cambiado y ahora la selección española puede alardear de ser una potencia, como demuestran sus cinco coronas mundiales y sus cinco títulos europeos, los cuatro últimos consecutivos.

No obstante, este deporte todavía no es profesional y los sacrificios de las jugadoras , la mayoría de ellas catalanas, son enormes. “Juegan por amor al arte y son las mejores del mundo”, insiste el técnico. Para preparar el Mundial, han tenido que arrancar tiempo de donde se podía para ejercitarse cada dos domingos en el CAR de Sant Cugat, al margen de trabajar juntas durante nueve semanas antes del campeonato. “Ellas no son profesionales, pero son deportistas de elite y hacen todo esto por amor al juego. Y eso tiene un enorme valor”, insiste Alejandro, quien también ha entrenado a hombres -hizo campeón de la OK Liga al Reus Deportiu– y matiza que “la única diferencia es el físico y la velocidad, aunque cada vez se van recortando más las distancias”.

Fuente: Carles Gallen MD

Por martin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »