El ex jugador de Godoy Cruz y Petroleros/YPF Francisco Marrocco contó en una entrevista lo que vivió tras su accidente automovilístico en 2005.

«Mi carrera deportiva crecía, estaba en los planes de algunos clubes de la liga italiana para ocupar un lugar entre sus plantillas, pero a 2 meses de finalizar el torneo, el 3 de abril de 2005 sufrí, junto con algunos compañeros de equipo, un accidente automovilístico que me dejó al borde de la muerte», fueron las palabras de Francisco Marrocco (30). El jugador de hockey sobre patines del Tomba y Petroleros contó una verdadera historia de vida y ahora quiere escribir un libro.

«Entré en coma debido a hemorragias y coágulos cerebrales producidos por un fuerte golpe en la cabeza, mis padres tuvieron que viajar de urgencia para Italia para acompañarme en tal situación límite. Nadie sabía con certeza si viviría, sólo se podía esperar a que el coágulo se absorbiera, ya que no se podía operar. Nadie sabía tampoco en caso de vivir cuales serían mis secuelas», dijo.

Pero el desenlace fue el mejor. «A los 22 días desperté. Abrí mis ojos, sólo eso», contó emotivamente.

En la actualidad Panchi (nació el 18 de diciembre de 1985 en Gualeguaychú, Entre Ríos, pero desde que tenía un año vive en Mendoza) es licenciado en Administración y no se dedica al deporte.

Continuó relatando lo que vivió. «No podía mover nada más que mis ojos y desde ese entonces comencé una lucha diaria para recuperarme. Para reaprender a hablar, a comer, a caminar, a moverme, a vivir. A los 3 meses de despertar, nos autorizaron desde el centro de rehabilitación en Costa Masnaga, Lecco, Italia a continuar con la rehabilitación en Mendoza. Allí comencé una motivación que hizo que me esforzara día a día, que me hizo buscar todas las soluciones posibles a mi cuerpo ‘roto’: volver a jugar al hockey», contó.

Luego se produjo lo que tanto ansiaba. «Cinco años de esfuerzos y contra todo pronóstico médico, volví a jugar. Fue una jornada de noviembre en el 2010 y me pude poner nuevamente la camiseta de petrolero/YPF», dijo.

«Este difícil y largo camino recorrido me dejó muchas enseñanzas que hicieron que cambiara mi mirada sobre la vida, donde el eje central de ella ya no fue el hockey», resumió.

«Gracias a valores como constancia, disciplina y gracias al espíritu de superación, de lucha, al apoyo de mis hermanas y padres, y a la fe, es que elegí no rendirme en ningún momento», enfatizó.

«A los 5 años mi papá me acercó a Godoy Cruz, donde empecé a transitar lo que fue la pasión de mi vida. Con 18 años pude lograr junto con mis compañeros y cuerpo técnico de YPF llegar a lo más alto: ganar el Argentino de clubes del 2004, el primer título de la institución en esa categoría. Ese mismo año me contrataron para jugar en el Axa Seregno de la liga A1 italiana en la temporada 2004/2005», finalizó.

Fuente: Ovación

Por martin

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